Pr 3:27 No te niegues a hacer el bien a quien es debido, Cuando tuvieres poder para hacerlo.
Vivir así, es tener una vida comprometida con la compasión y la misericordia. Virtudes que inclinan el ánimo en auxilio de tu prójimo.
No negarse a hacer el bien, es dar honor al carácter amoroso de Dios en sus Hijos, que publican con sus actos la sensibilidad del Cielo con la creación.
No debemos interrumpir esa interacción, con un no puedo o un hoy no; mañana será. Siempre hay algún necesitado a nuestro alrededor, por dinero; por vestido, por consejo; por amigo, por familia; por caridad, por perdón; por ser escuchado, por ser abrazado; por prestarle atención, por ser atendido; por ser curado, por ser reconocido.
Muchas y variadas son las maneras de expresar tu tiempo para hacer el bien a quien es debido.
Manifiesta ésta virtud de Dios, en nosotros, y afirma los corazones de todas aquellas personas lastimadas por la indiferencia.
Ga 6:9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.
Familia ADR
«La Mente de Cristo te permite planificar la reforma que tú generación demanda para calzar en la potestad de Dios(Hch 26:18)»
lunes, 3 de diciembre de 2018
PROVERBIO 3:27
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Proverbios
domingo, 2 de diciembre de 2018
HANUKKAH
El perdón es una expresión de la luz de Cristo(Jn 1:4), el perdón ilumina toda emoción lesionada por el agravio, para que éste deje de ser y sea el amor de Él, el que llene el vacío que dejó el dolor.
Sea la luz de Cristo, en este Hanukkah, alumbrando las zonas oscuras de nuestras emociones, haciendo a un lado el dolor y dando paso a su amor.
Sea la luz de Cristo, en este Hanukkah, alumbrando las zonas oscuras de nuestras emociones, haciendo a un lado el dolor y dando paso a su amor.
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Hanukkah
PROVERBIOS 1:7
Pr 1:7 El principio del conocimiento(daat) es el temor de Dios(YHWH); Los insensatos desprecian la sabiduría(kjokma) y la disciplina.
Principio es Bereshit(hebreo), más conocido popularmente como Génesis, quiere decir, que el Génesis del Conocimiento del Cielo tiene su linaje en Dios, y el temor y su reverencia, al Padre, detonan que “la experiencia de Dios” esté puesta al alcance del hombre, y rompa el silencio de la ignorancia del primer Adán.
El insensato es en este verso, una persona a la cual la sabiduría está fuera de su alcance, no lo entiende y es un opositor de ésta.
Despreciar es, faltar el respeto o tener en poco o tenerlo por insignificante, el insensato no tiene la capacidad de apreciar la magnitud del Conocimiento de Dios, desechando así su sabiduría y su disciplina.
El conocimiento de Dios, inicia un proceso de limpieza de los sistemas propios de creencias en condición de mezcla, habilitándonos como una arteria fuerte y limpia del colesterol de las tinieblas, para un libre tránsito de su sabiduría.
El conocimiento de Dios es también conocer a Dios, Jn 17:3; este proceso genera un crecimiento que a su juicio se prolonga para toda la eternidad, es ese mismo conocimiento que tiene como su Génesis, el temor y su reverencia que te posicionan en la ruta de encuentro con su sabiduría y disciplina.
En Is 43:10 conozcáis es yada, la palabra raíz de daat(conocer), el Conocimiento de Dios, de lo cual estamos hablando, su conocimiento nos permite creerle y ese creerle nos da entendimiento. Es un principio básico en su relación con nosotros.
Principio es Bereshit(hebreo), más conocido popularmente como Génesis, quiere decir, que el Génesis del Conocimiento del Cielo tiene su linaje en Dios, y el temor y su reverencia, al Padre, detonan que “la experiencia de Dios” esté puesta al alcance del hombre, y rompa el silencio de la ignorancia del primer Adán.
El insensato es en este verso, una persona a la cual la sabiduría está fuera de su alcance, no lo entiende y es un opositor de ésta.
Despreciar es, faltar el respeto o tener en poco o tenerlo por insignificante, el insensato no tiene la capacidad de apreciar la magnitud del Conocimiento de Dios, desechando así su sabiduría y su disciplina.
El conocimiento de Dios, inicia un proceso de limpieza de los sistemas propios de creencias en condición de mezcla, habilitándonos como una arteria fuerte y limpia del colesterol de las tinieblas, para un libre tránsito de su sabiduría.
El conocimiento de Dios es también conocer a Dios, Jn 17:3; este proceso genera un crecimiento que a su juicio se prolonga para toda la eternidad, es ese mismo conocimiento que tiene como su Génesis, el temor y su reverencia que te posicionan en la ruta de encuentro con su sabiduría y disciplina.
En Is 43:10 conozcáis es yada, la palabra raíz de daat(conocer), el Conocimiento de Dios, de lo cual estamos hablando, su conocimiento nos permite creerle y ese creerle nos da entendimiento. Es un principio básico en su relación con nosotros.
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